We´re here
Sencillo.
Mirando hacía donde está la estación del Metro Allende sobre la calle de Motolinia, una multitud común en esos lares iluminaba la calle con sus muchos detalles. Eddie y James expresaron su sorpresa una vez más en lo que fuera nuestra caminata buscando una auténtica comida corrida á la mexicana (la sorpresa tenía que ver con la dimensión de las multitudes allí reunidas). Un poco estinulados por el uniforme del personal que laboraba allí (uniformes del América) /mencionamos que la fonda se llama “América”/ encontramos a Noemí, la amiga de Eddie que les da alojamiento en la San Rafael. Esas coincidencias cósmicas que nos hacen los días.
James decía que lo que había leído sobre la Ciudad De México era puntos destacables sobre lo sucia que está era. Mentira le pareció pues el día azul fue en su recorrido. Un organillero nos acompañaba mientras reposábamos la vista sobre la gente que transitaba sobre Gante a las afueras de la “Taberna del lobo estepario”. Sentimos una paz extraña. Casi una satisfacción espiritual. Eddie regalaba monedas a cuanta persona se lo pedía, ya fuese por preservar las tradiciones, porque se le enseñaba a decir gracias en otomí o simplemente por mera mendicia, Eddie a todos les dio unos pesos y a nosotros nos regalo gelatinas con formas de Spiderman o Burro, muy sabrosas ellas.
Creo que a James le pareció maravilloso que el Newsweek se equivocara sobre el clima, el sol jamás dejó de brillar, la gente jamás dejó de transitar a nuestro alrededor, mientras todos los signos del asombro auténtico se incentivaban cada vez que se veía una franquicia más que ameritaba una fotografía para el recuerdo.
Honestamente me dio sueño después de la comida. Un bello callejón nos cobijaba. La luz dorada reventaba en todo lugar, gracias al hermoso invierno soleado que se tiene en DF a pesar de las nevadas en otros sitios.
Creo que habrá más días de estos. De verdad lo creo.
(Aún les debo lo de Guillemots, además de que Corriendo Despacio regresará a la música con banda nueva y material original… Pero esas son otras historias)
Mirando hacía donde está la estación del Metro Allende sobre la calle de Motolinia, una multitud común en esos lares iluminaba la calle con sus muchos detalles. Eddie y James expresaron su sorpresa una vez más en lo que fuera nuestra caminata buscando una auténtica comida corrida á la mexicana (la sorpresa tenía que ver con la dimensión de las multitudes allí reunidas). Un poco estinulados por el uniforme del personal que laboraba allí (uniformes del América) /mencionamos que la fonda se llama “América”/ encontramos a Noemí, la amiga de Eddie que les da alojamiento en la San Rafael. Esas coincidencias cósmicas que nos hacen los días.
James decía que lo que había leído sobre la Ciudad De México era puntos destacables sobre lo sucia que está era. Mentira le pareció pues el día azul fue en su recorrido. Un organillero nos acompañaba mientras reposábamos la vista sobre la gente que transitaba sobre Gante a las afueras de la “Taberna del lobo estepario”. Sentimos una paz extraña. Casi una satisfacción espiritual. Eddie regalaba monedas a cuanta persona se lo pedía, ya fuese por preservar las tradiciones, porque se le enseñaba a decir gracias en otomí o simplemente por mera mendicia, Eddie a todos les dio unos pesos y a nosotros nos regalo gelatinas con formas de Spiderman o Burro, muy sabrosas ellas.
Creo que a James le pareció maravilloso que el Newsweek se equivocara sobre el clima, el sol jamás dejó de brillar, la gente jamás dejó de transitar a nuestro alrededor, mientras todos los signos del asombro auténtico se incentivaban cada vez que se veía una franquicia más que ameritaba una fotografía para el recuerdo.
Honestamente me dio sueño después de la comida. Un bello callejón nos cobijaba. La luz dorada reventaba en todo lugar, gracias al hermoso invierno soleado que se tiene en DF a pesar de las nevadas en otros sitios.
Creo que habrá más días de estos. De verdad lo creo.
(Aún les debo lo de Guillemots, además de que Corriendo Despacio regresará a la música con banda nueva y material original… Pero esas son otras historias)
Comentarios
Un dia, un organillero me persiguió en Coyoacan, me asuste mucho. No es como cuando los niños de estampitas te persiguen, ellos no traen uniforme.
ahOra estOy orguLlosa de vivir aquí!
me gusta que haya tanta gente (aunque me caga que le vayan al américa, pero bueno, eso hasta en las mejOres familias).
DanieL va a venir.
me mando unas fotos de mi ahijadO.
no mames!
es tan bOnito, que quiero uno así :S
(bueno, omitamos el comentario)
te quierOOOOOoooooOOooOOOoOOoo!
seee estoy borracha otra veezszssz
:S
Y agarrate hoy por la mañana Roma Norte, James, Eddy, Enrique Minjarez y por supuesto la chica que no recibe anillos de diamante para desayunar con un mesero o mesera con super onda en rosa. Todos nosotros nacidos entre el 78 y 77, bien padrísimo.
El fin Fiestas...!!!
Sí!!!