Garnachas & Guillemots
Parte uno - Delimitación del contexto.
Pensaba en los Dynamite, quizás después de todo no son un grupo tan malo. Tienen su “onda” como todos los grupos de estos días. Un reseñista en “Sónika” hace parecer importante la actitud en el escenario de los Quiero club como parte integral del concepto. Probablemente el periodista ignora que esa actitud no se puede percibir del todo en un disco.
En fin. Volviendo a los Dynamite, pensaba que sí uno creyera que los proyectos musicales fueran comidas los Dynamite serían como una buena quesadilla; ya saben, ponedora, sabrosona, pa´ pasar el rato, matar el ansía; pero no más. Las quesadillas difícilmente son plato gourmet, y la misma regla aplica al fase-food de su ubicación geográfica favorita. Hamburguesas, hot-dogs, fish & chips, pambazos, “Dominós Pizza”, tacos, french fries. Piense usted entonces que la escena “rockera” actual, es como un tianguis donde se le ofrecen al por mayor estas posibilidades de comidas rápidas, cuya función es medio alimentar el alma y echar desmadre, rápido preferentemente.
No está mal, a todos os gustan los tacos al pastor tanto como Bloc Party, los Talking heads – Perdón quise decir Clap your hands say yeah!- Los Dynamite, Radio4 (que serían como un kebab por eso del spicy político), Futureheads o Hot hot heat, Sahara hotnights o The Sounds. Todos tiene un sencillo propósito único: haceros bailar toda la noche con sus escuetas canciones de menos de cuatro minutos; como toda buena canción o en su defecto, cualquier combo de comida rápida que incluya papas y refresco. Rápido. El compromiso es con el dancefloor y no esta mal definitivamente. Todos queremos bailar toda la noche hasta que el sol nos envíe de nueva cuenta a nuestros hogares.
¿Qué pasa entonces cuando usted no quiere una quesadilla, sino un plato gourmet?
Parte dos- Guillemots
Contrario a los grupos de la escena actual, es complicado encontrar el sonido de la guitarra en "Trough the windowpane" de Guillemots. En "From the cliffs", primer ep de la banda, la presencia del instrumento es más notable, con un evidente eco del Radiohead de últimas fechas. Caso contrario el del long play, donde la guitarra es uno más de los susurros que crean los ambientes donde los Guillemots depositan sus canciones.
Aún sin la fama de otros congéneres, los Guillemots utilizan la libertad que les da su falta de celebridad para apostar por canciones cadenciosas y eternas (en duración y en adjetivo), labradas poco a poco entre los complejos arreglos que incluyen cuerdas, metales y la forzada influencia "étnica" de sus integrantes brasileños. Díficil operación definir que hace cada uno de sus integrantes a excepción del punzante bajo, además del obvio escuadrón de teclados comandado por su megalomaníaco lider Fyffe Dangerfield.
Guillemots construyen postales cinematográficas de sobrada belleza, con la ambición gourmet por delante, pasajes de arriba de 6 minutos por rola, clavados en la tradición brit que los vio nacer; una tradición que prepondera la trasendencia de la belleza a la fugacidad de la fama de la fiesta interminable. Dangerfield extiende sus obsesiones personales en prolongadas sesiones de hermosura sublime, las obsesiones de siempre ya saben, amor-desamor, búsqueda del yo y la angustia por un mundo que se va al carajo al ritmo de los Dynamite, llevándonos de la mano a los paisajes de colinas verdes e infinitas, de cielos azules inmensos que desea compartir con nosotros en forma de canción.
Elija Gourmet o Fast food, Atasquese con Guillemots.
Unos pinchos:
De "From the cilffs"
Go away
Who let the lights off baby?
De "Trough the windowpane"
Redwings
We´re here
Sao Paûlo (especialmente esta)
Pensaba en los Dynamite, quizás después de todo no son un grupo tan malo. Tienen su “onda” como todos los grupos de estos días. Un reseñista en “Sónika” hace parecer importante la actitud en el escenario de los Quiero club como parte integral del concepto. Probablemente el periodista ignora que esa actitud no se puede percibir del todo en un disco.
En fin. Volviendo a los Dynamite, pensaba que sí uno creyera que los proyectos musicales fueran comidas los Dynamite serían como una buena quesadilla; ya saben, ponedora, sabrosona, pa´ pasar el rato, matar el ansía; pero no más. Las quesadillas difícilmente son plato gourmet, y la misma regla aplica al fase-food de su ubicación geográfica favorita. Hamburguesas, hot-dogs, fish & chips, pambazos, “Dominós Pizza”, tacos, french fries. Piense usted entonces que la escena “rockera” actual, es como un tianguis donde se le ofrecen al por mayor estas posibilidades de comidas rápidas, cuya función es medio alimentar el alma y echar desmadre, rápido preferentemente.
No está mal, a todos os gustan los tacos al pastor tanto como Bloc Party, los Talking heads – Perdón quise decir Clap your hands say yeah!- Los Dynamite, Radio4 (que serían como un kebab por eso del spicy político), Futureheads o Hot hot heat, Sahara hotnights o The Sounds. Todos tiene un sencillo propósito único: haceros bailar toda la noche con sus escuetas canciones de menos de cuatro minutos; como toda buena canción o en su defecto, cualquier combo de comida rápida que incluya papas y refresco. Rápido. El compromiso es con el dancefloor y no esta mal definitivamente. Todos queremos bailar toda la noche hasta que el sol nos envíe de nueva cuenta a nuestros hogares.
¿Qué pasa entonces cuando usted no quiere una quesadilla, sino un plato gourmet?
Parte dos- Guillemots
Contrario a los grupos de la escena actual, es complicado encontrar el sonido de la guitarra en "Trough the windowpane" de Guillemots. En "From the cliffs", primer ep de la banda, la presencia del instrumento es más notable, con un evidente eco del Radiohead de últimas fechas. Caso contrario el del long play, donde la guitarra es uno más de los susurros que crean los ambientes donde los Guillemots depositan sus canciones.
Aún sin la fama de otros congéneres, los Guillemots utilizan la libertad que les da su falta de celebridad para apostar por canciones cadenciosas y eternas (en duración y en adjetivo), labradas poco a poco entre los complejos arreglos que incluyen cuerdas, metales y la forzada influencia "étnica" de sus integrantes brasileños. Díficil operación definir que hace cada uno de sus integrantes a excepción del punzante bajo, además del obvio escuadrón de teclados comandado por su megalomaníaco lider Fyffe Dangerfield.
Guillemots construyen postales cinematográficas de sobrada belleza, con la ambición gourmet por delante, pasajes de arriba de 6 minutos por rola, clavados en la tradición brit que los vio nacer; una tradición que prepondera la trasendencia de la belleza a la fugacidad de la fama de la fiesta interminable. Dangerfield extiende sus obsesiones personales en prolongadas sesiones de hermosura sublime, las obsesiones de siempre ya saben, amor-desamor, búsqueda del yo y la angustia por un mundo que se va al carajo al ritmo de los Dynamite, llevándonos de la mano a los paisajes de colinas verdes e infinitas, de cielos azules inmensos que desea compartir con nosotros en forma de canción.
Elija Gourmet o Fast food, Atasquese con Guillemots.
Unos pinchos:
De "From the cilffs"
Go away
Who let the lights off baby?
De "Trough the windowpane"
Redwings
We´re here
Sao Paûlo (especialmente esta)
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