Un Héroe
A Jean:
Abril 23 2005.
Informado de que será filmado durante el partido a disputarse esa noche, Zidane salé a la cancha del estadio Santiago Bernabeu. Otro partido cualquiera para el Real Madrid; en esa ocasión la víctima sería el Villarreal (3-1 marcador final).
Nuestra mirada se posa inmediatamente sobre la estrella del galáctico Real Madrid, otras de ellas centellean cerca del astro que Gordon (Douglas) elije para perfilar su retrato del siglo 21. Los movimientos del astro del soccer son escudriñados minuciosamente por el artista y su equipo de cámaras. Cada paso, cada pequeño salto en vano, cada gesto. Cada mirada de desdén hacia el campo, a sus compañeros, sus rivales, al mundo. Observamos a la estrella con su hastío, su desgano, con la imposibilidad de cambiar (¿las cosas?, ¿el mundo?) a cuestas. Al correr de los minutos nos adentramos en la psique de Zizou, Gordon nos invita a juzgarlo sin piedad, sin maquillaje, sin marketing para descubrir con celeridad que Zidane no es amable.
Procedemos a aferrarnos a sus piernas, lo descubrimos por los surcos y arrugas en su rostro, por lo escupitajos proyectados al campo de batalla. Zidane nos hipnotiza con su levedad, su quietud, su placidez, su pesado semblante y su notable inactividad en la cancha. Con las pocas palabras pronunciadas en un castellano duro, unos cuantos “Ahí”, alguna que otra interjección. Pronto caemos rendidos ante su encanto, nos hacemos uno en su hartazgo, parte de su alucinante sequedad, en su desgano. Nos fundimos con él al escuchar cada grito dentro del estadio, cada insulto, cada paso en los abandonados pasillos. Pronosticando el final de una era, clamando para dar por terminado de una vez por todas al siglo XX. La decadencia de Zizou es la debacle del siglo que lo engendró.
Zidane se desmorona poco a poco, sabe con certeza que cada partido, minuto, segundo que pasa su “no leyenda” se apagará. Jamás pudó alcanzar el aura carismática de Pelé, ni la descarada simpatía de arrabal propia del naco Maradona.
¡Jamás!
Zinedine Zidane es todo francés en su humanidad, el siempre será el imbécil que termino de diseñar su leyenda entregándole la gloria a los italianos una soleada tarde de verano en la Alemania un 2006.
Pero eso no lo sabe aún.
No con seguridad.
Lo presiente cuando pierde la cabeza, incapaz de esbozarle una sonrisa a sus comparsas.
Lo que saben Gordon, Zidane y Mogwai juntos, es el presentimiento de un héroe a nuestra altura. Un héroe que no lo logra.
Y no lo logrará.
Porque ya es demasiado viejo.
Como el siglo XXI con sus escasos 7 años.
Nació muerto, listo para recibir a la derrota con los brazos abiertos y fanfarrias. Para desdeñar la victoria con el rostro desencajado.
Saludemos a nuestro héroe del siglo XXI.
Al principio del otoño Beckham jugará en el soleado L.A. Ronaldo seguirá saliendo con modelos, además continuará engordando. Roberto Carlos sonreirá as usual. Zidane estará viejo para tratar de nuevo…
Demasiado, a pesar de todo lo que efectivamente fue.
¿No vieron “Zidane: a 21st century portrait” de Douglas Grodon, musicalizado por Mogwai en el Zócalo Capitalino?
Sorry you!
Se la perdieron.
Comentarios
Me ha gustado mucho este post.
Viva Zidane!
Que làstima que no los vi por ahi, maldita sea... oye este posteo tiene un efecto deprimente...
Esa si que no tuvo madre. ¿a verdad?
Quijotes que una noche se dieron cuenta de su locura.