Irresponsables no more riding upon us!
Tú y yo, nosotros, blancos caballos salvajes en los espesos pastos de la llanura del tiempo. Hermosos e indomables puestos muy temprano –desgraciadamente- en un corral demasiado pequeño para nuestro amplio trotar. Muy poco tiempo paso para que el hartazgo que supone el estar rodeado de ponys nos fulminara. Pronto nuestros primeros y torpes jinetes ”nos hicieron confundir irresponsables”, incapaces de montar tremendo trío de pura sangres, incapaces de entender que hay caballos que se doman y caballos que se disfrutan en su ferocidad…A poco estaba el brincar por la cerca para poder conocer nuevamente el galopar en nuestras praderas eternas.
Una vez más silvestres, fuimos presas de los cazadores furtivos, de otras sangrientas manadas depredadoras, de caballadas cuyo interés se centraba en llegar más rápido, antes que cualquiera. En cambio nosotros sentíamos el correr de la brisa nocturna por nuestras crines descuidadas, llenas del polvo acumulado en las correrías amparadas en el aullar de los lobos a la luna llena. Presenciamos muchas muertes en el camino, el miedo también fue nuestro alimento; aún así corrimos, corrimos, corrimos porque eso es lo que hacen los equinos.
Hoy hemos presenciado tú captura, mejores jinetes que prometen lo mejor. Han instalado sus monturas y riendas, han nublado tú vista. Te piden, te exigen, que mires al frente pues los caballos de carreras es donde deben mirar. Temes lo entendemos, siempre que hemos corrido nos miras de reojo, sabes que no importa lo que pase ahí estaremos para defendernos de los peligros de estas llanuras. También sabemos que el nuevo traje que usas es un tanto incómodo, pero tampoco tendrías porque mortificarte; luces como debe lucir un garañón galardonado.
Pronto estarás ante tú primera carrera.
Nosotros estaremos a lado, aunque no puedas vernos.
Quizás con mucha Suéter en el carril de lado.
Una vez más silvestres, fuimos presas de los cazadores furtivos, de otras sangrientas manadas depredadoras, de caballadas cuyo interés se centraba en llegar más rápido, antes que cualquiera. En cambio nosotros sentíamos el correr de la brisa nocturna por nuestras crines descuidadas, llenas del polvo acumulado en las correrías amparadas en el aullar de los lobos a la luna llena. Presenciamos muchas muertes en el camino, el miedo también fue nuestro alimento; aún así corrimos, corrimos, corrimos porque eso es lo que hacen los equinos.
Hoy hemos presenciado tú captura, mejores jinetes que prometen lo mejor. Han instalado sus monturas y riendas, han nublado tú vista. Te piden, te exigen, que mires al frente pues los caballos de carreras es donde deben mirar. Temes lo entendemos, siempre que hemos corrido nos miras de reojo, sabes que no importa lo que pase ahí estaremos para defendernos de los peligros de estas llanuras. También sabemos que el nuevo traje que usas es un tanto incómodo, pero tampoco tendrías porque mortificarte; luces como debe lucir un garañón galardonado.
Pronto estarás ante tú primera carrera.
Nosotros estaremos a lado, aunque no puedas vernos.
Quizás con mucha Suéter en el carril de lado.
Comentarios
Y es aquí donde necesitamos a la chica bonita con el adoro floral al final de la carrera