Love, love, love



Había un tiempo tranquilo y apacible cuando decidíamos ir a comer tacos en vez de entrar a clases. Algunas de las materias que sufrieron estragos por nuestras ausencias continuas, siguen sufriéndolos por no estar ya tachadas de la lista de pendientes. ¡Pa’ lo que importa! En esos mismos días Crack y Bonky nacían, en esos días la pequeña banda independiente llamada Austin tv empezaba a crecer; quizás no del todo conscientes de ello en esas meriendas cuando lo que nos ocupaba era reír un poco. Total nuestro futuro académico de todos modos estaba sellado.

La última vez que vimos en concierto a Zoé fue bastante antes de que se volvieran esa leyenda del rock , aún éramos pocos los invitados al banquete lisérgico de la banda cuyo nombre ahora está escrito con letras de oro en los anales de la historia. Nada sospechábamos que ese día era la última vez que los veríamos así de terrenales, tampoco había indicios de que ese sería el principio del fin. Ahora que lo pienso, casi llego a convencerme de que todo fue planeado fríamente, que nos agarraron con la guardia baja. Ahora también creo que eso no importa ya. Largo tiempo desde ese final y su epilogo prolongado. Es tiempo del inicio, de pintar corazones, ya sabes eso de todos los días.

Entre las luces verdes salieron los Austin, momentos llenos de energía combinados con la habitual cuota de nostalgia. Enormes, dispuestos a todo, la banda favorita del indie demuestra con cada paso dado una empresa que ahora por fin se antoja duradera. Los Zoé salieron entre las luces rojas y los estrobos, enseñándonos una sencilla lección: Que su música es para enamorar, ya sea señoritas que gritan en éxtasis de Santa Teresa por León Larregui, ya sean adolescentes de ojos soñadores mirando a sus héroes hacer lo suyo, a todos los demás que nos dejamos llevar al trance de los mantras acostumbrados para muchos, pero nuevos para nosotros –igual no tan nuevos, solo no conocíamos el templo donde se invocaban-… Love, love, love y el balcón retumbaba entre los brincos y la emoción de la mayoría, todos con ineludible sonrisa de satisfacción.

Creo que tienes razón, a pesar de todo la infancia nos ha conseguido un buen lugar... Por lo menos tan bueno para presenciar esa clase de noche… Una vez más.

Comentarios

Bob dijo…
Pero de todas formas aquí estamos.

mañana cunpleaños del pulque.
si me invita prometo post.
Silencio dijo…
Humm por andar en otras cosas, tuve que esperar a que fueran esas bandas de disco en tienda, ni pex, aun así se disfruta.