¿Cuantas vueltas para llegar a Jupiter? Aunque el destino de los rockeros de antaño era Marte.

Mark Wallinger/The Underworld
Sigue lloviendo.
A veces sale el sol.
Otros días decir que llueve a cantaros queda corto para describir lo que habitualmente acontece.
Al momento hemos tenido suerte; no hemos quedado varados en algún embotellamiento con el agua hasta la cintura.
Nuestros carros estan a salvo por lo pronto.
El mundo se cae a pedazos y duermo hora y media por las tardes como si nada pasara.
Después fiesta, tras fiesta, tras fiesta, unas malas otras buenas.
Pienso en tus constantes interpretaciones del fin del mundo, sí podremos cumplir nuestras misiones antes de que el Arte vuelva a ser una cosa abstracta e inecesaria.
Afortuandamente jamás nos hemos hecho promesas, al menos no verbalizadas que son las que cuentan.
Kike siempre ha sido fresa, es su educación no tiene nada de malo. Eso no quiere decir que no sea profundo, casi atemorizanate sí lo piensa uno detenidamente.
El futuro, la palabra más constante en las líneas de este blog. Nuevamente amenazándonos. Para eso nuestra defensa es una sonrisa franca, de descaro como retando al mañana... El dolor no se fue a ningún lado, permanece; la canción se equivocó. Lo que nos abandono es el miedo.
Una cosa a la vez.
Un temor por round.
Comentarios
Y si le pone ese título a su expo yo llevo unos vinos de tetrapack
He dicho
Y como siempre digo: moi, siempre fiel
Saludos