Un estadounidense very sick on Mexican Curious (igual ni le importa).

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Durante años se le ha reclamado a Degas la forma en que retrataba a sus modelos. Sean bailarinas, banqueros o músicos, siempre se le increpo sobre la forma en que los observa y utiliza, como masas no individuadas, como cabezas de ganado a las que se les mira sin grado alguno de empatía, módulos que construyen el corpus de la masa carentes del más mínimo atributo que los distinga unos de otros. Pensando en la Modernidad de la que es hija la obra del pintor francés, muy insultante resulta el enunciado en una era donde la fuerza del individuo se descubre, donde el proceso de la historia convierte al siervo en ciudadano, dotándolo de una dignidad antes negada por los cerrados sistemas de clases y castas propios de los tiempos feudales primero, y los sistemas cortesanos por los que se regían los reinados europeos después.

En contraste a Tolousse-Lautrec se le festeja su ojo psicológico para con sus retratados, la piedad para con sus prostitutas y su franco rechazo a las figuras del jet-set de la época, una reprobación de la burguesía hipócrita de un candor que lo hace simpático para todos. Tolousse-Lautrec el número uno de los underdogs, lisiado de por vida por una enfermedad crónica, imposibilitado para amar a alguien debido a sus carencias afectivas en la niñez; es aquel que se impone al burgués Degas -hijo de un banquero- en los afectos del público libre pensador. Degas es quien no ve como personas a las personas, sino como meros pretextos para sus fines representativos, mientras el alumno Lautrec (quien expresaba constante admiración por Degas) es aquel que siente el dolor del otro y lo comprende, lo hace suyo.

Pero la trampa es otra, la obra de Degas no tiene como motivo el individuo sino su ambiente. Los seres humanos solo son parte de un pretexto “mayor”, solo una mínima porción de lo que los rodea. La obra de Degas difícilmente versa sobre el ser humano, sí bien parte de sus entornos para construir sus complejas escenas de teatro o danza. El ser humano es visto como un pretexto anterior a lo que en realidad trata de decir, y tristemente Degas afirma lo que sus detractores tanto le demandan; el ser humano no le interesa, sino su relación con el ambiente vital, el Ser.

En una sociedad hartamente artificiosa, la construcción de ambientes de relación es importante para Degas, donde el Ser se relaciona a través de la vista (¿aprobación?) del otro, los lugares donde se genera a partir de sus acciones frente a un público (el teatro, la sala de concierto, el hipódromo). Degas pone su atención en la forma en como surge el Ser a partir de la interpretación de un acto único que realmente distingue al individuo. Por ejemplo un músico; su habilidad para ejecutar un instrumento, es lo que lo hace individuo no solo la posibilidad de un dignidad otorgada por derecho de nacimiento. Un individuo se forja en su búsqueda por serlo, una lucha del Ser. Degas cree que el Ser se gana por merito propio y no por nacimiento. Para que el ciudadano se pueda presumir como tal debe desearlo, Ser alguien a los ojos de la sociedad, ser un agente activo de la vida social, ser participativo como en las antiguas democracias.

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La simpatía del público en general por la obra de Spencer Tunick parte de una suerte de principio "democrático" en su obra. Todos somos iguales, todos podemos participar de una experiencia única, la experiencia única del Arte –aunque en las democracias no es lícito Ser parte sí se es menor de edad-. Sencillo es el enunciado: El cuerpo que es lo único que nos pertenece, aquello que podemos ostentar, pero nada más. Regresando a Degas donde lo expresado es que se Es solo hasta demostrar que se es distinto por las acciones y los meritos, en Tunick las posibilidades se limitan drasticamente; nadie Es. Nadie es porque se niega al individuo en pos de la egalité. Con un discurso evidentemente humanista, Spencer Tunick convoca hordas de desnudistas voluntarios alrededor del mundo. Sí hay o no promesa de liberación en la instalación de la cual se toma registro fotográfico, pues eso lo deciden los asistentes más que el propio artista. Así Tunick utiliza a las personas retratadas como cabezas de ganado, sin personalidad propia o rostro distinguible; un amasijo de carnes de diferentes colores y texturas, todas iguales, desnudas e indefensas ante el ojo analítico de quienes tratan de reconocer diferencias en esa masa, pariente muy cercana de los juegos de ¿Dónde está Wally? La in diferenciación de las multitudes en las tomas de Tunick los redime como individuos, a pesar de estar atados ontológicamente a la enorme turba humana. Una obra muy democrática, pero inquietante en su trasfondo.

Porque no es culpa del propio Tunick desconocer las fuerzas que convoca en los países donde es invitado a retratar personas desnudas. Las implicaciones políticas pueden ser mucho mas poderosas de las que Tunick dentro de su chairez reconoce. Un desnudo como el sucedido en Santiago de Chile no significa lo mismo en New York ó en la Europa Oriental. La forma en que el cuerpo es percibido en cada región ofrece una relectura a la misma pieza de arte. El ejemplo de Santiago es paradigmático en una sociedad a la que el mundo tacha de conservadora y timorata. Los chilenos se desnudan para Tunick, pero también para decirle algo a su sociedad. Hacen statement a través del arte del estadounidense. ¿Puede Tunick entender eso? ¿Qué la fuerza de su obra radica en lo social, en lo que es extrínseco a su obra misma?

Seamos analíticos: ¿Qué ofrece artísticamente las obras que componen la muestra “Tunick en el Zócalo” en el MUCA Campus de la UNAM? El mayor punto de interés artístico puede discutirse alrededor de los límites de la obra. ¿Qué nos presentan en realidad esas fotografías? La acción de 22mil personas desnudándose, la instalación y acomodo caprichoso de estas mismas personas, las relaciones de poder y género expuestas impúdicamente cuando las mujeres fueron las últimas en abandonar la toma, ante la mirada concupiscente de los varones que fueron ordenados a vestirse antes que ellas. La construcción Minimal-Land art con la que comparan sus métodos –en la muestra de MUCA le relacionan específicamente con Christo & Jean Claude- Los límites difusos entre medios. ¿Qué son las fotos de Spencer Tunick? ¿Registro de Performance, instalación –él alude a ella constantemente- fotografía, pintura? Lo que vemos como producto artístico al final es unas sencillas fotografías.

La pregunta más severa entonces es: ¿Lo vale? Vale que 22mil personas se desnuden para unas cuantas tomas del suceso. Vale la enorme infraestructura para realizarlas. Las instituciones que se involucran, la gente que trabaja para ello. Acá desde las mismísimas oficinas de la Dirección General de Artes Visuales, les puedo decir que no.

La espectacularidad que rodea el suceso es una cosa, pero el producto estético es otra. La enorme difusión en los medios no especializados no es garantía de nada. Los asistentes a la muestra se relacionan de manera distinta a nosotros profesionales del Arte -sic- con la obra. El recuerdo, la remembranza, la hazaña pueden ser factores que atraigan al espectáculo de la muestra de Tunick. La hazaña perpetuada en todo caso por las personas y esa extraña necesidad de decir algo.

Sí bien no creemos necesario que Tunick conozca los contextos de los países visitados, podría como artista generar productos a la altura de los recursos que utiliza. Violentar. Las fotografías de Tunick perfectamente tomadas, preciosas fotografías exhibidas en preciosas placas de vidrio fino; son producto de un fotógrafo preciosista, son eso: hermosas fotografías. Tanto como un paisaje de acuarela inglesa. ¿Realmente Tunick es El Artista que nos venden? Quizás muy en el fondo Tunick es mucho más tímido que la sociedad chilena o la nuestra. Desnudar a miles no es trasgresor, un desnudo choquea a Occidente no more! Tunick es fresa. Decenas de personas se manifiestan de la misma manera en el mismo espacio geográfico diariamente y por razones políticas más profundas. Hay quien se desnuda porque lo tiene todo, y quien lo hace porque carece de todo –Roberto Hdez. dixit- Para el mexicano no hay tal shock. Puede que el acto liberador de desnudarse este presente en él, solo necesitando un pretexto para hacerlo. Ahí es donde entra Tunick quien al no leer los complejos contextos que rodean sus visitas; no dimensiona ¿Por qué desperdiciar toda ese capital humano en sencillas fotografías? No merece todo el esfuerzo realizado a su alrededor más de su parte. Violentar. Dejar que el perfomance sea Performance, que la acción sea acción, que la instalación sea…Bueno entiende usted el punto.

Contrapunteando con el trabajo de la italiana Vanessa Beecroft podemos esclarecer algunos puntos. Sus acciones se realizan frente a un público, se violenta a los participantes, sus modelos siempre desnudas e indiferenciadas por los estereotipos impuestos por lo social, deambulan por las galerías y recintos del Arte. El espectador se enfrenta a su desnudez, a la crueldad con que la artista las obliga a mostrarse débiles y expuestas (vagina expuesta). El ambiente lleno de hostilidad que genera en el espacio manifiesta la visión artística de la Beecroft. Una visión fuerte, con algo importante que decir. Todos somos iguales… Eso ya lo sabíamos, pero hay maneras de decirlo, modos mucho más puntuales.

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Este desconocimiento previo del entorno y lo social en Tunick hacen que se pierda algo. Que de verdad nos diga algo. Sí tantas instituciones están haciendo méritos para decir a través de Tunick (UNAM, Fundación Murrieta, Gobierno del Distrito Federal) ¿Por qué él no? Solo esta tomando la misma foto de siempre con otro fondo – Bob dixit again-

En lo personal a nosotros esto no nos sirve de nada.

Cuando “The Death of God, Towards a Better Understanding of Life without God aboard The Ship Of Fools” de Damien Hirst se presentó hace poco más de un año en la Ciudad de México, presenciamos un evento igualmente espectacular y mediático. El artista vivo más caro del mundo revitalizaba su carrera en tierra mexicana. Hirst comenzo sus contactos en México cuando venía a vacacionar en las playas del Pacífico, ahí se relaciono con el galero Hilario Galguera. Entre copas y surf Hirst cultivo una fascinación por México, la cual se acrencento con su llegada a la Ciudad y el saboreo de sus bemoles. Este “amor por México” y la amistad con Galguera lo llevaron a concretar un proyecto de exposición en D.F. con varias concidicionantes, entre elllas; la obra sería realizada en México y se cuidaría quirugicamente la difusión del evento evitando cualquier conato de prensa amarilla. Cuando la exposición abrio la oleada medáitica se disperso rápidamente, centrándose en lo importante; el trabajo de Hirst. Sí bien las piezas eran igualmente controvertidas o más –muchísimo más- que las de Tunick, estas tenían un valor extra. Hechas desde México para México Hirst tuvó el cuidado de decirle algo al lugar que lo alojo durante meses. Decidio decir algo a los mexicanos desde su arte inglés. La muestra fue un rotundo éxito de ventas, público y crítica. Así es como trabajan los grandes artistas.

En el mismo rumbo podemos hablar de Elin Wikström en Sala de Arte Público Siqueiros (Octubre 26- Noviembre 11 2007). La obra de Wikström parte de un principio de modestia, una modestia conceptual por un lado y la imposibilidad formal por el otro. Las acciones que escenifica en la muestra “Rebecka espera, Asa da, Sten aloja” solo se activan con la participación del público, la obra sucede solo sí uno como espectador entra en la trama de eventos que la conforman. Wikström decide carecer de formas de registro como fotografía o video, apelando al caracter conceptual duro del Performance de los sesenta, por ello su posibilidad descansa en el público, sí él decide hacer “suya” la pieza, la pieza existe. Se Es por merito –como en Degas- pero este merito apunta más al entramado social y la igualdad en la misma veta de la visión humanista de Tunick. Pero modesta. Explicamos:

El grupo de obras que componen la muestra “Rebecka espera, Asa da, Sten aloja” surgen en 1994 cuando la artista escenifica tres de las cuatro piezas que trae a México. El grupo de acciones deliberan sobre los mitos de la utopía de las sociedades social-demócratas. En una primera pieza un conjunto de mujeres se esperan mutuamente por un lapso de media hora cada una, el único fin es reemplazar a la otra en la mesa de espera, poniendo a prueba su capacidad de solidaridad. Otra de las piezas empieza con un vagabundo que pide una cantidad n de dinero, luego cuando el visitante a la exhibición entra a la sala una segunda persona le da la misma cantidad de dinero que le pidio antes la primer persona. Un tercero después pide esa misma cantidad. La magia radica en ver como resuelve el espectador el flujo de dinero en el que se ha visto involucrado. En la tercera pieza la artista pide alojamiento para un par de daneses a desconocidos, sí el alojamiento se da reciben de parte de la pareja en la mañana siguiente un ramo de flores, que luego es llevado a la galería como símbolo de buena voluntad. Así hasta que transcurra el tiempo efectivo de la muestra.

La intención de Wikström es probar la supuesta fraternidad y sentido humanitario exacerbado por el sistema Social-Demócrata enaltecido en los países Nórdicos (Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega e Islandia). Comprobar si el sentido humano es inherente a una sociedad que presume de ello. Los resultados pueden ser aterradores, pues cualquier cosa es suceptible de pasar. Al trasladar esa pregunta de lo social a México, se pone a prueba a la sociedad mexicana, presumiblemente hospitalaria. Se pone en entredicho al mundo del arte en su civilidad y cortesía, pero sobre todo en su valor humano. Probablemente el triunfo sea de la curadora Moserrat Albores, quien con ojo clínico establece parangón entre dos sociedades muy distintas invitándonos a observar que sucede. ¿Realmente creemos en los valores mismos que soportan un sistema social entero? ¿Los ponemos en práctica? El trabajo de Wikström nos confronta como cuerpo social primero y luego como individuos, desentraña en lo más profundo de nuestros sentimientos y nos pregunta de cara: ¿Somos los mexicanos ese pueblo amable y cálido que tanto presumimos fuera de casa? ¿Pueden los pueblos nórdicos llevar a cabo actos mínimos de bondad? Los objetos exhibidos en la muestra se reducen a una mesa donde las mujeres esperan, el ramo de flores prometido a los que dieron alojamiento a extraños y los textos que explican las piezas. Sí tiene usted suerte alguien le pedirá una moneda, aunque ahora usted ya sabe el truco y pues no querrá usted quedar como un tacaño frente a las demás personas.

En comparación con la parafernalia desatada por Tunick, la mínima muestra “Rebecka espera, Asa da, Sten aloja” basa su éxito –artístico- en piezas de Arte duro que conceptualemente son ricas sin aludir a lo formal. Además de una obvia comprensión del contexto político donde se desarrollan estas acciones.

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Para cerrar pensemos en “El Arca de Neón” también de la DGAV/UNAM en MUCA Roma. El rotundo éxito de la exposición –probablemente el primero en la historia del nuevo MUCA Roma- responde primero a la sencillez con que ataca su curador (el coordinador del Museo Gonzalo Ortega) el problema. En el texto curatorial admite la imposibilidad de abarcar una problemática estética como un todo, asevera que su muestra esta sesgada y que es una visión sobre algo demasiado amplio como para contenerlo en un absoluto –en este caso la creación de personajes tan en boga en el ámbito del grafiti y el diseño gráfico-. En esta honestidad convoca a los artistas que cree pueden ofrecer una visión de ello… El resultado salta a la vista, desde la apabullante inauguración que devino en el cierre de las puertas del museo y el corte de la barra libre ofrecida, hasta las cantidades atroces de asistentes a un museo bastante olvidado y periférico.

Basten estos dos ejemplos –Wikström y “El Arca de Neón”- para entender que para tener una gran exposición solo es necesario entender el entorno y trabajar desde allí. Sí lo espectacular va a serlo, que lo sea. No solo se trate de un acontecimiento aislado y carente de interés para los que componemos el mundo del Arte.

Creo que merecemos más de tú parte Spencer Tunick.
Mucho más.

Spencer Tunick tiene dos muestras corrientes en la Ciudad De México, una en MUCA Campus sobre el trabajo realizado en el Zócalo capitalino y otra retrospectiva en el Museo de la Ciudad De México.

Comentarios

eLeNa fLores dijo…
amigo leí todo el post y me pareció bueno, bueno.
pero un poco largo y de tan largo de repente ya no supe que escribirte de comment... ya lo pensaré.
=)
Pues igual y yo no conozco tanto de esto pero tengo una opinion:
Estoy de acuerdo con el argumento que expones de obra del "chavo que toma fotos de encuerados". Sin embargo opino que mas allá de la fotografia que saca de la gente en el zócalo, o de las mujeres desnudas en La Casa Azul (porque somos mexicanos hay que incluir a la Fridas)considero que la pieza se la lleva toda la gente que participo en esto, y la que no también, ya que la emocion de irse a encuerar (por parte de los nudistas, que son los más) y de los que dicen que solo van a ese tipo de cosas personas pervertidas, y con ganas de ver chichis (los moralistas), es la que hace todo un exito que se lleve a cabo ese tipo de cosas.
Finalmente hay gente que ni sabe quien es Spencer, ni siquiera saben su nacionalidad, pero de lo que puede que si esten seguros los mexicanos es que formaron parte de algo importante y de gran interes a nivel internacional.
El sujeto que toma las fotitos bien re bonitas solo es el medio y la gente sólo quiere dar a conocer.
Y creo que se logra el cometido no? se logra crítica, exito entre las personas que asistieron al evento, finalmente (y no se si este en lo correcto), ¿el arte es para los artistas, o para todos? Pues quien sabe.
1 El chiste es que creo que rosa no lo leyó completo.
2 Hay que estudiarle para comentar tus tesis doctorales.
3 aaaaaaaaw????
jijijijijijiji
PD. tuve que imprimirla para leerla completa jejeje
Silencio dijo…
Ahí entra mi eterna discusión sobre el cagadito espectacular no tengo nada que hacer y el arte, concepto que sigo sin entender, demonios, ya sabe no tengo palabras para explicar lo que quiero, que es básicamente, pues que chido, yo voy a tomar fotos de los que van a las tocadas al zocalo y les diré que hagan una señal de dedo para usarlo como la unión mexicana en pro de hacer un dedo al mundo antes de un concierto gratis de café Tacuba. Con lo que entro en contraopinión de Raul.

Porque se juntan nudistas y les toma fotos?

No se, tal vez exista una seria historia detrás que de entrada no me interesa.

Con ese muchachito de las cabras de cabeza disecadas, bueno, la obra habla sola, antes de lo moral, de lo que sea uno no podia evitar emocionarse cuando veia el corazón con alambre de puas ( o eso recuerdo ) no, creo que el cagadito de los encuerados por mi... bueno iré a ver, a ver si cambio de idea, aunque no lo creo.

Por otro lado, si alguien toma fotos de esos de los 400 pueblos, como se tomaría?

Detenga el cronómetro.

Y abrazos, por otro lado, yo tenía la duda cuando ví el retrato de alguien más en mi recamara, bien se que eso no pasa, así que es desconcertante.
Radharani dijo…
Spencer Tunik, me parece de esos artistillos fresas como bien dijiste, de esos que presumen los ricachones que vieron o estuvieron, sin embargo se queda en eso, en el asunto social a diferentes niveles, es como Cristo pero con gente definitivo.

Sin embargo no creo que Tunik no esté conciente de las lecturas que pueda tener su obre ya sean politicas, sociales, artísticas; lo que si es que por eso es famosón, por que maquiavelicamente su obra es controversial per se y se escuda en ello. Eso es lo que me parece barato.
Radharani dijo…
con artistillo no quería sonar despectiva, simplemente quería puntualizar la orda de artistas fresas que ya hay.
Radharani dijo…
Spencer Tunik, me parece de esos artistillos fresas como bien dijiste, de esos que presumen los ricachones que vieron o estuvieron, sin embargo se queda en eso, en el asunto social a diferentes niveles, es como Cristo pero con gente definitivo.

Sin embargo no creo que Tunik no esté conciente de las lecturas que pueda tener su obre ya sean politicas, sociales, artísticas; lo que si es que por eso es famosón, por que maquiavelicamente su obra es controversial per se y se escuda en ello. Eso es lo que me parece barato.
Nena dijo…
Hey! que gusto verte visitando otros blogs ( y no es ironia jeje) , hace mucho que no sabía de tí, que tal todo?
Bob dijo…
sopas, creo que está más largo que mi post de tunick, durante el trayecto de lectura se me llegó a olvidar dos que tres cosas a comentear.
Ah ya:
muy de acuerdo, quiero llorar. Ud ya sabe. Me acordé de varias cosas que al final no escribí en aquel.

de todos modos luego lo releo

no, en serio, muy de acuerdo
Bob dijo…
Ah, una cosa más, que puedo decir con esta divertida anécdota:

Tamara: y ahí estás bob, haciendole en nuestro video, mira, ahí están los créditos, "Roberto Hernández" en el papel de Marcelino
Bob: Sí, pero soy García Hernández, no te acuerdas? Los dos apellidos más comunes en el df y en ese orden, lo leíste en algarabía.
Tamara: No mames, toda mi vida has sido Roberto hernández
Bob: Pus ya ves

Ni es problema, pero a poco no está cotorro el asunto
Judith Pedroza dijo…
Mi De La O:

Definitivamente Tunick es un artista diferente a Hirst,a bencroft y a los artistas del arca de Neón, el resultado final, es decir la foto es el mero pretexto de la obra que se gestó en el montaje, en las relñaciones ocurridas ahí, en las conversaciones a partir del desnudarse o no, en la población asistente, en las críticas artísticas como esta,en los medios que acudieron al evento, el resultado es solo una facha. Con este tipo de piezas obserbamos como los "mexicanos" si estan concientes y listos para pertencer a los eventos masivos, a no distinguirse y perderse en la masa como en el estadio y que mejor que "desnudos" , una oportunidad gestionada para mostrar el cuerpo a los otros.En definitiva México lo recibe diferente a Estados Unidos o a una Europa. Un artista hizo que la banda deschongará con uno solo pretexto: "unas cuantas fotos". Qué de negativo tiene eso, los mexicanos deschongan en:

1. La peda
2.El estadio viendo el fucho o frente a la tele
3.En la intimidad
4. Cuando esta en un grupo de choque y tiene la ventaja sobre otro en masa

Donde más deschoinga un mexicnao promedio?

Tendrá la oportunidad real de hacerlo? En sus espacios comunes?

Que padre oir a una Ñora de 50 que se fué a encuerar al Zócalo y que ni siquiera le importa Don Tunick.

Creo que habría que revizar mejor como escribió sus ideas en este texto.El ver las cosas solo desde ese lugar institucional, claramente puede hacer ruido en la percepción de pieza tal cual es.

Recuerde que el arte no solo es materia sino también se puede quedar en experiencia.