Sakura

Un cerezo en flor nos detuvo.

Lo observamos detenidamente, tan fuera de lugar como nosotros. La belleza es un acto de resistencia, pero la gente puede tener miedo, tienen derecho a reclamar su fragilidad –la gente está triste dice E.-

Era un momento extrañamente hermoso comparado con lo vivido días antes.

Después el lago, una serenidad casi de primer mundo.

Unos pasteles, aromas, risas y recuerdos de cuando la vida estaba saturada de emociones hicieron de bálsamo; después las luces cegadoras, una tristeza que escurría por todos lados. Esa tristeza casi prestada, pero nuestra al fin y al cabo. Eso de arañar la felicidad está muy lejos de acontecer.

Una música pesada, a tú lado se que vamos caminando al mismo sitio. Que tenemos que seguir caminando, para construir el mundo, llenarlo de ideas hermosas. Ojalá P. entienda eso para unírsenos de una vez por todas a la contemplación de los cerezos en flor.

Comentarios

Bob dijo…
Nunca he visto un cerezo, menos todavía en flor. Vaya que me gustaría ver uno. En estos casos -como de costumbre- no se me ocurre más.
Judith Pedroza dijo…
Y sí aquí estoy para unirme.