Vampire Weekend
P. Rostam Batmanglij
XL 2008.
Últimamente podemos observar en acción a Vampire Weekend en cortinillas para Mtv donde se los presume –implicitamente- como la nueva joya de la corona del rock estadounidense. Su gran aportación; ofrecer una cinta de sonido perfecta para enmarcar la diferencia entre el do it yourself y el indie: La extracción social.
Su compleja combinación –extrañamente fresca y pop- de música ‘culta’ con los olvidados trucos de estructuras rítmicas musulmanas encarnizados en el recuerdo de The Police, y el punk neoyorquino actual, mas cercano a la avenida Park que a CGBG, configuran el paisaje del campo de batalla de los Weekend. Costosas universidades de la Liga Ivy, almuerzos campestres en Los Hamptons, la transición de la adolescencia a la madurez en medio de los ritos de un ambiente que se regodea en su clase social privilegiada. Inmediatamente llama la atención el contraste con otros rockeros de la misma ciudad de New York, aquellos quienes buscan evitar a toda costa esa imagen, adoptando una actitud de bohemia punk. La imagen prepy de Vampire Weekend hace statement, ligándolos con artistas que tienen mas que ver con el cine que con la música.
Así pues rodeados de opulencia, pero deseosos de punk, Vampire Weekend nos dibujan claramente sus historias de amores universitarios, mentores que decepcionan al descubrirseles humanos, comentarios de clase-raza y el habitual y rockanrolero estar fuera de lugar en medio de la quinta escencia de la alienación social. Vaya: Ser muy rico, estar demasiado preparado, tener demasiadas oportunidades, y aún así elegir lo mas difícil; ser el extraño.
Desde esta honestidad que resulta ofensiva para la mayor parte de las personas que habitan el planeta –o que mas que habitarlo, lo sobrellevan- sorprende la universalidad del mensaje de los Weekend. En lo particular, es de las pocas bandas que conozco que no ocultan su evidente lugar en la escala social. Al no negarlo, nos invitan a conocer ese mundo de los muy pocos, para reflejarnos en él y descubrir que la angustia humana esta en el corazón de la especie. Nada los diferencia del resto. Salvo su nata capacidad para crear esa música fantástica, unas veces tan simple, directa y breve; otras tantas dándonos pasajes para imaginar mientras gozamos de hartos elementos melódicos de épocas muy remotas. Un grupo punk apoyado en cuerdas, clavecines y chamberlains que evidencia que la inocencia que transmite su música –esa sensación persistente de ingenuidad- es una construcción tan elaborada y artificiosa que solo puede ser ejecutada por alguien con mucha ambición y recursos interpretativos/discursivos.
Y ese engaño, tiene a la crítica comiendo de su mano desde hace un año aprox. cuando las publicaciones vociferaron por lo alto que tuviéramos a estos muchachos bajo la mira. La atención ha valido la pena.
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One (Blake´s got a new face)
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