Hombre Invisible

Ely Guerra
Hombre Invisible
Homey Company 2009
P. Froivedal, Guerra, Hecht.
Con la distancia de los años la historia de Sweet & sour, hot y spicy (Emi 2004) se siente un poco extraña. Exuberante por todos sus poros, su complejo entramado de fantasía amorosa fue el ancla definitiva que afianzo a Guerra y su banda como parte de la vanguardia musical mexicana. La combinación de sonidos estridentes, folclor pueblerino y sensualidad exacerbada dieron cuenta de su amplio espectro musical. A consecuencia de las giras S&S,HYS engendro dos hijos: Teatro Metropolitán (Emi 2007) y Plug & Play (Emi 2007). Ambos discos con versiones en vivo; uno explosivo, el otro intimo. Ambos catárticos e intensos. Ambos, el repaso de una carrera marcada por la lucha a contracorriente protagonizada por la artista desde su inicio hace mas de 15 años.
En consecuencia se hace inevitable pensar en esa carrera llena de vaivenes. Ely Guerra (BMG 1992) -principio precoz e inoportuno- y Pa’ morirse de amor (Emi 1997) –todo desazón y congoja- fueron los primeros intentos buscando una identidad que fuera bien con esa personalidad compleja. Lotofire (Emi 199) sería entonces su primera incursión en la vanguardia musical, pero también la primera en el inmortal tema del Ser y la dignidad personal. Entonces se le reconocería como una figura vital en la escena, un aliento que sí bien fresco, sorprendería por su dificultad para ser asimilado.
Hombre Invisible (Homey Company 2009) supone un regreso a una Ely Guerra cuya letra y música son difíciles de penetrar. Atmósferas difusas llenas de pesados ambientes le colman; complicadas construcciones que divagan entre lo etéreo y lo anegado. En ese fondo musical resaltan riffs psicodélicos y figuras de piano que aparecen como luciérnagas con una luz lo mismo clara ,lo mismo difusa; siempre conducidas por un bajo potente, sobrio y funcional.
Existe la persistente sensación de un zumbido que se prolonga a lo largo del disco. En Colmena la alegoría se entiende perfecto cuando se penetra en el avispero donde un moog vuela entre nosotros, dejando a su paso un simple efecto de estática que espesa la canción; el truco se duplica en Lento Funeral como evitando cualquier espacio donde el vacío pudiera manifestarse. En Hombre Invisible existe una entidad omnipresente, que es mas fuerte que nosotros. Aún en sus espacios de silencio algo zumba, al vibra suavemente, algo que jamás desaparece, el vacío no existe.
Quizás por eso la banda evita sobrecargar sus interpretaciones, en contraste con S&S,HYS donde el arreglo musical se logra a partir de contrapuntos muy elaborados. La forma de tocar de los Elys Guerra en Hombre Invisible es directa, evitando adornos innecesarios haciéndola una placa –virtual- fuerte, basada en su concreción mas que en la explosión de pedales u órganos ventosos. Esta inmediatez le otorga una sensación inevitablemente roquera, esa masculinidad buscada de antemano en el proceso de composición que ahora todos conocemos.
Un disco que versa sobre el Ser, lo espiritual, la dignidad, el devenir y la despedida, con la poesía de Guerra luchando entre la abstracción y la descripción puntual de sus sentimientos. En la roquera Mi condición (por mucho la mejor canción del disco) confiesa su espíritu de manera descarnada, comparada con Antes de septiembre (mucho mas rítmica, un franco bossa nova) la cual aborda su tema; el final de los ciclos, de manera harto abstracta. Una voz madura que es capaz de lograr alturas insospechadas -una vez mas reluce Lento Funeral como ejemplo-. Juegos de voces que suspiran, gritan, ululan, se contienen y son liberados; Guerra expone sus facultades con sus principales instrumentos –voz y letra- los explota como nunca antes, como textura, como voz cantante, como fondo y como figura.
Hombre Invisible es la afirmación de alguien que decide una vez mas implicarnos en su proceso de vida, en hacernos participes de su introspección. Es mirar al interior. Con un sonido que por momentos recuerda a Zurdok, Hombre Invisible es la encarnación mas roquera de la Guerra y su banda. Un disco de difícil acceso aún para sus fanáticos mas duros. Una nueva vuelta de tuerca en un artista acostumbrada a cambiar con el soplar del viento. Masculina y femenina. Que se toma su tiempo entre cada encarnación para ofrecer algo completamente diferente en cada entrega. Hombre Invisible muestra el inicio de una Ely Guerra madura en todo sentido. Y eso se agradece en tiempos urgidos por significados trascendentes.
Recomendamos ampliamente:
Lontano
Mi Condición
Bumerán
Antes de septiembre
La Habitación
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