2000 - 2010


2000 - 2010 La era de MySpace (de la angustia finisecular al festejo del bravucón a ultranza).


Una huella honda e irreparable dejó el paso de los 10 años donde florecieron el uso de las tecnologías de comunicación en el quehacer musical. Desde los albores de Napster y otros programas de intercambio de archivos de usuario a usuario, pasando por el florecimiento de MySpace como plataforma de lanzamiento de nueva música, hasta tecnologías como Soundcloud que permiten acceder a millares de archivos musicales sin la necesidad de compra o registro.


La forma en que experimentamos la música cambio radicalmente, el esfuerzo para conseguirla se hizo mínimo. En nuestros días escuchar una canción determinada no necesita de estar pegado horas a la radio esperándola. Basta con buscarla por internet para acceder a ella. Se puede comprar inmediatamente y si se tiene mas pericia se consigue gratis. En los tiempos corrientes es mas fácil adquirir un disco por la magia de internet y sus trucos, que buscarlo en tiendas en formatos físicos. Todo esto en desafortunado detrimento de la calidad de sonido y el saboteo contra los artistas mismos. La venganza de los consumidores contra las disqueras y sus abusivos precios durante dos décadas cruciales en el crecimiento de la industria musical (1980's, 1990's) reboto en los artistas. Menos de ellos en disqueras que les garantizarán condiciones óptimas para desarrollar un proyecto artístico razonable -hacer del hecho de ser músico una posibilidad de carrera real-. El abaratamiento de la tecnología perfilo un esplendor en la oferta de artistas sin necesidad de los recursos que ofrece una transnacional; grandes estudios, productores de renombre, músicos de apoyo, promoción, distribución y un largo e incómodo etcétera. Lo cual le permitió a cualquiera desarrollar un proyecto y tener un lugar en la escena con cierta celeridad, una industria musical mas parecida a una cadena de comida rápida con los mismos estándares de calidad.


En dicho panorama no sorprende que cierta extracción social -la que se mudo del Upper East Side de Manhattan a los barrios menos prósperos de NYC- haya impuesto su agenda (The Strokes, Yeah yeah yeahs, The Rapture) quizá no explícita en manifiestos pero suficientemente clara en acciones, un regreso a un rock primigenio de vocación festiva. La cúspide barroca y angustiosa del Britpop y el Nü-Rock urgían de nuevos lenguajes para una generación desencantada de la política y el compromiso duro con las ideas o la coherencia ,exigencias duras para una década dura.


Al finalizar los noventa (1990's) aún no era moneda corriente la mezcla de géneros que parecían irreconciliables, como la actitud contestataria a ritmo de cumbia (Calle 13), hacia entonces los primeros fenómenos de mezcla "étnica" con avanzada roquera o electrónica se gestaban en los inicios de Nortec Collective o cuando Talvin Sigh gana el Mercury Prize en 1999. La moneda de cambio en la era de MySpace fueron las mezclas de lo impensable desprovistas del espíritu sardónico de los noventa. El desfile no es corto M.I.A., Juan Son, Disco Ruido, Moderatto, Vampire Weekend, Hello Seahorse! todos plantearon desde la mezcla de lo otrora kitsch una nueva sensibilidad dando paso a un everything goes impensable hace solo 10 años.


Así la década fue dominada por la búsqueda obsesiva de la mezcla perfecta entre un rock de factura adecuada, tanto para la disertación de la crítica especializada como para la integración a las listas de reproducción de los locutores de radio vueltos DJs profesionales (LCD Soundsystem, Daft Punk, Hot Chip, Justice). Hasta los músicos mas serios y comprometidos (TV on the radio, Broken Social Scene) buscan transgredir la frontera de la artisticidad exacerbada y la pista de baile. Toda canción debe complacer a todo mundo a través del único elemento de cohesión en la era de MySpace: La fiesta.


Los intentos por hacer música con un alma mas tangible se verían eclipsados por la necesidad del sencillo pegajoso en la oligarquía impuesta por la voracidad del internet como medio de promoción. Una mala época para músicos serios ante la omisión de una radio y una internet de corte simpático y simplista. Los canta-autores mutaron de piel para lograr notoriedad, los payasos de circo pulularon (Devendra Banhart, Adanowsky, Silverio), la incómoda intensidad o se adapto -con resultados controvertidos- (Chetes, Julieta Venegas, Cat Power) o se refugio en sólidas fanbases -si es que para el tiempo ya las habían forjado- (Ely Guerra, Iron & Wine, Björk). El florecimiento del Neo-folk tamizo esa necesidad de introspección y sensibilidad, con sus desafortunados momentos de hipsterismo a ultranza. La utilización del término hipster como concepto despectivo fue la coronación de la degradación del do it yourself indie en mero hábito de snobismo cultural; lo que siempre pasa en el rock actualizado por el uso de un nuevo disfraz.


Lo mismo bendición que hechizo, los ordenadores caseros e internet hicieron posible varias de las colaboraciones mas interesantes de la década -Postal Service, Gorillaz, Gnarls Barkley, Broken Bells-. Muchos de los proyectos mas ambiciosos fueron de la mano de las infinitas posibilidades que internet engendró como herramienta de comunicación. Lo que internet logró en ese sentido fue acercar a personas con un fin común. Una vez lo impensable se transformo en realidad tangible, a pesar de la distancia. El ser humano reto al tiempo y al espacio. Fue una época afortunada en ese sentido: Todo es posible, en un sentido francamente positivista.


Internet favoreció a unos cuantos haciendo creer al resto que era posible lograrlo sin los canales habituales. El éxito aún es cuestión escurridiza para los mas. La escena es tan basta como internet mismo, lo difícil es llamar la atención en un mar lleno de voces con el mismo propósito. Con todo, los canales tradicionales aún son los grandes orquestadores de las tendencias del indie (lo indie), sus grandes traductores y beneficiarios. Las disqueras dejan de invertir en los artistas, quienes construyen sus propias carreras hasta que se les absorbe para cobrar las ganancias (Zoé, Arcade Fire, Kings of Leon, Interpol). Serán pocos por los que una disquera apueste, un éxito radial en tiempos de MySpace no garantiza una vida en la música -y menos monetariamente- nadie ha enriquecido en tiempos de las descargas gratuitas. El valor de la música se ha esfumado. Nadie parece creer que es lo suficientemente importante como para invertir en ella. Y aún así se hacen bravuconas batallas en los charts de los que sí venden (Kanye West, 50 Cent).


La escena se compacta en su inmensidad -sobre todo ante la urgencia de lograr el éxito como banda para empezar un proyecto solista-, y como cada década habrá quien sepa sobreponerse a los cambios y sobrevivir una nueva tanda de años, hasta que las corrientes vuelvan a cambiar. Mientras tanto el mundo de la música pop (rock) se mantiene en vilo al pendiente de lo que lo obligará de nuevo a adaptarse. Las grandes alegrías de la década que inició -y sus grandes penurias- aún son esperanza por venir.


2000 - 2010 según Ampliación:


00 Juan Manuel - Plastilina Mosh

01 Maquillaje - Zurdok

02 Volovan - Volovan

03 Teleparque - Jumbo

04 Sweet & Sour, Hot y Spicy / Ely Guerra

05 Rosa Venus / Fobia

06 Memo Rex Commander y el corazón atómico de la Vía Láctea / Zoé

07 The Stars and the Suns Sessions / Chikita Violenta

08 Nos Llamamos / Nos Llamamos

09 Hu hu hu / Natalia Lafourcade

10 Hipnosis / Chetes

Comentarios

Bob dijo…
Celebro el regreso, lo celebro harto, lo sabes. Ya te tomaste tu sabático y se celebra el regreso harto.

Sabes que cuando escribo de estos temas lo hago más en la veta "Eduación sentimental: generaciones desalmadas", pero sabes que siempre aprendo algo acá, ¡yo antes ni ubicaba a Zurdok!