Abril: Mes del arte
Cuando el brote de influenza porcina arruino Zona MACO hace dos años, sonaba poco probable una feria de las dimensiones de la que ocurrió el mes pasado. Nuevamente fuerte cada vez mas grande en tamaño y aspiraciones, Zona MACO retomó la batuta de la efervescencia cultural en torno al Arte en la temporada de primavera. Este pretende ser un pequeño resumen con lo que consideramos lo mas valioso de lo que presenciamos el pasado mes.
La feria se expandió gracias a la incorporación de una zona exclusiva para diseño industrial mexicano y el nutrido elenco de galerías internacionales de altos vuelos -Hauser & Wirth, KaiKai Kiki-, además de la asistencia de Lisson Gallery y el regreso de David Zwirner como atracciones principales. Asimismo vimos galerías mexicanas que no decepcionan gracias a su combinación de tradición y vanguardia -Galería de Arte Mexicano y OMR- y viejos conocidos con ganas de reivindicar su nombre -I-20, Luis Adelantado-. Este año hubo arte emocionante, aunque los grandes nombres no fueron sinónimo de grandes sorpresas -Kurimanzutto, Arena México- además de proyectos que no terminan de cuajar dentro de la feria misma: La extraña Zona MACO Sur que de ninguna manera representa el punto álgido del evento, salvo muy afortunadas excepciones -Julieta Aranda para OMR-. Quizá trivial a destacar sea la presencia de Yogurland, pero basto ver la cola permanente en la zona de la cafetería para asegurar que también fue un éxito mas para los organizadores, inyectando frescura al ambiente estirado propio de Zona MACO.
Fuera de esta pero aún en el ámbito comercial destacaron sin duda dos exposiciones: Por un lado Damián Ortega para Kurimanzutto, esperado regreso de una de las estrellas de la galería con un poético alegato sobre la capacidad del hombre para transformar el entorno a través de sus manos y herramientas. En coordenadas mas artificiosas Gabriel De La Mora para OMR, recordándonos el deseo del hombre por ostentar un pedazo de Historia a través de la falsificación de obras de arte, reflexión lo mismo conceptual que pictórica con hermosos resultados formales.
La oferta institucional fue comandada por la exposición individual de Gonzalo Lebrija y la retrospectiva de Graciela Iturbide en el Museo de Arte Moderno, la dos pertinentes acercamientos de fondo al trabajo de ambos para valorar su aporte dentro de la escena artística actual. Desde sus enfoques muy distintos entre sí, Iturbide de tradición fotográfica añeja y Lebrija con sus juegos conceptuales desde lo cinematográfico para escultura, fotografía y pintura.
En ese mismo rubro en Museo Tamayo brillaron la exposición colectiva Abstracción Posible y la escultura de Mónica Sosnowzka para el patio del recinto. Un par de eventos muy particulares por su fuerte convicción por lo puramente formal; Abstracción Posible con un montaje alucinante y un número nutrido de artistas mexicanos en una curaduría de corte internacional, mientras que la escultura de Sosnowzka no deja duda de la capacidad de sorprendernos con su habilidad de transformar los objetos del cotidiano en esculturas monumentales.
Abril acabo con ART Room Talent, proyecto de venta para artistas emergentes en el CAD. Con un cuidadoso montaje, valiosos patrocinios y muchos recursos tecnológicos, decepciono la pobre oferta de artistas con obras francamente abusivas en precio -hasta para poner objetos reciclados en vitrinas hay que tener un poco de gracia ¡Caray!-. Pero el arte siempre tiene agradables sorpresas como TRES a quien vale la pena tener en el radar por cualquier cosa.
Regido por la inercia de Zona MACO desde hace 7 años, abril es mes fructífero para ver mucho arte en muy poco tiempo, intensidad cuya estela se puede percibir el resto de la primavera. Sin duda otra gran año para la feria. ¡Enhorabuena por eso!
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