Reflexión sencilla.

No importa cuan fina (o burda) sea su factura, la función de un punzón es la de herir.

Esa imagen del Arcángel despertando del letargo vuelve a mí.

Se que como todos, también hago daño.

Aunque esa herida sea pequeña e insignificante.

Un rasguño, que al fin y al cabo, es una herida chiquitita.

Comentarios

Radharani dijo…
Te entiendo. En este momento me hace tanta falta hablar contigo. Estoy muy triste.
Bob dijo…
Oh, De La O, lágrima total (la expresión es más suya, pero la uso de todos modos) por vuestro uso de el blog de un servidor en el perfil. Sniff, en serio. Sí, pero todo saldrá bien, estoy bien seguro, y eso es algo, y está no tan mal. Qué decir.
eLeNa fLores dijo…
y muchas veces los rasguños, no sólo duelen, además arden...

ayer fui al estudio. impresionada estoy. usted muy artista, pero muy fresa su espacio. en cuanto dejé mi vida de publi, hagame un lugar junto a uste.
besito