Reflexión sencilla.
No importa cuan fina (o burda) sea su factura, la función de un punzón es la de herir.
Esa imagen del Arcángel despertando del letargo vuelve a mí.
Se que como todos, también hago daño.
Aunque esa herida sea pequeña e insignificante.
Un rasguño, que al fin y al cabo, es una herida chiquitita.
Esa imagen del Arcángel despertando del letargo vuelve a mí.
Se que como todos, también hago daño.
Aunque esa herida sea pequeña e insignificante.
Un rasguño, que al fin y al cabo, es una herida chiquitita.
Comentarios
ayer fui al estudio. impresionada estoy. usted muy artista, pero muy fresa su espacio. en cuanto dejé mi vida de publi, hagame un lugar junto a uste.
besito